El cielo y el infierno son estados de conciencia

El cielo y el infierno son estados de conciencia. Nadie te lleva de uno a otro, vos decidís cual visitas y en cual te estacionás.
¿Quién no ha tenido una estadía en sus propios infiernos?
Si estás ahí en estos momentos, reafirmá que tu Ser real es más fuerte que tus miedos. En este instante podes elegir transformar el dolor y utilizarlo para aprender lo que el “citytour to the darkness” tiene para enseñarte.

Algunas personas y situaciones son disparadores que te hacen ir a uno o a otro pero no son ellos quienes te llevan, nadie tiene ese poder sobre vos. Ya no podemos seguir echando culpas afuera. Miremos para adentro. El universo es una exacta representación de lo que hay en tu interior. Así como el salvador no viene más desde afuera, tampoco el enemigo.
Aunque tu mente esté confundida, escuchando a tu corazón encontrarás la salida.

Para llegar al cielo hay que conquistar primero el inframundo. Como dice la canción: …”para llegar a Dios hay que aprender a ser Humano.”

Y este es uno de los motivos por los cuales nos suele pasar que luego de haber vivido una linda experiencia de sanación o conexión espiritual, incluso sintiendo realmente la Unidad, al poco tiempo aspectos sombras salen en forma de depresión, desequilibrio, vacío y otros síntomas que nos hacen preguntarnos: ¿Cómo puede ser que habiendo sentido tanta paz y plenitud ahora me sienta tan mal?
Esto sucede porque esos aspectos sombra reclaman ser vistos con la nueva conciencia adquirida y así ser integrados.
Nosotros somos como el símbolo “yin y yang”: cuando crezco espiritualmente, no lo hago sólo del lado blanco, crezco como UN TODO (como el símbolo yin yang que se agranda en perfecta proporción) y el lado oscuro reclama también la integración que el lado blanco logró.

A medida que voy comprendiendo este proceso tengo que decidir: o dejo de crecer espiritualmente y continúo mi vida en automático en la matrix -si es que eso es posible a esta altura-
o, me abrocho el cinturón y con una sonrisa ya avivada entro con conciencia a mi inframundo sabiendo qué volveré con nuevas herramientas y mayor conocimiento de mi misma, lo cual será luego disfrutado, experimentado y aprovechado en el cielo y en la tierra.

Por último, a mi entender, todo maestro o terapeuta que se dice ser espiritual, que maneje energías y conocimientos esotéricos, SÍ O SÍ debe hacer con gran humildad y coraje un trabajo interior de integrar sus sombras, porque si no lo hace termina siendo potencialmente más dañino para sí mismo y para otros -precisamente por la gran cantidad de energía que maneja- que cualquier otra persona no iniciada en las artes de la sanación.

Bendiciones,
María Laura.

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